Siempre he dicho que soy una mujer de señales. Si si, de señales. Quizás los que me conozcan, en persona o en 2.0, me entiendan ya que siempre salgo con la pendejada de: 'Son señales weee...'.
Entre que es broma y entre que es verdad, toda mi vida, casi 28 años por cierto, he creído que existen las señales. Precisamente hoy, quisiera hablar de una señal que recibí anoche.
Ayer salí tarde de la planta; llegué a casa a las 00:00hrs en punto, cual cuento de Cenicienta y no, no soy la Cenicienta; soy mucho muy patona como para que me quede su zapatilla de cristal. En fin, el punto es que anoche bueno, más bien desde poco antes de que acabara el 2010, he andado como que 'muy reclamadora con el Gran Arquitecto del Universo' por una serie de cosas que pasan, todas ellas duelen y bueno, déjenme les cuento.
Hay una chica que nos viene a hacer manicure y pedicura, ella es testigo de Jehová. Muchas veces he dicho que mi Abue está muy malita pero nunca he dicho de qué. Pues bueno, este próximo martes de carnaval, se cumplirán cinco años de que le dieron cinco infartos cerebrales. Si, cinco. Contrario a lo que todos puedan pensar, mi abuelita salió muy bien de todo claro, tuvo que volver a aprender muchas cosas y salvo su mano izquierda enquilosada, no había problema alguno. Aparentemente.
Digo aparentemente, porque el neurólogo NUNCA nos advirtió que sobrevendría una serie de trastornos nerviosos. Tampoco lo hizo el psiquiatra. Siempre atribuíamos su tristeza a 'la imposibilidad de hacer las cosas que hacía antes'. Cabe mencionar que mi abuelita es una mujer muy joven; 63 años cumplidos. Digo 'imposibilidad' porque ella desde un principio se empecinó en 'no querer poder'. Fueron tiempos muy difíciles pero nada comparado a lo que vivimos de dos años a la fecha.
Su depresión, producto de los EVC's, se complicó y pasamos muchas cosas muy feas. Hoy día ella no habla, no camina, usa pañal, come papillas y un largo etcétera. Por fortuna, metabólicamente está bien, de vez en cuando da sustos pero hasta ahí.
¿Que por qué les menciono esto? Simple. Mi mamá no termina de aceptar la condición de mi abue digo, no es fácil, yo tampoco la acepto pero debo conservar más la calma. Les decía, mi mamá es un tanto más cobarde y a menudo casi siempre, le reclama al de arriba la situación en la que se encuentra mi abue.
La chica esta del manicure, Miriam, les decía que es testigo de Jehová. Hace tres semanas me parece, mi mamá le decía a Miriam cuánto le preocupaba 'lo mal que está mi abue'. No está mal para morirse pero ya le cuesta más trabajo muchas cosas, comer es una de ellas. Mí mamá le decía a Miriam que ella creía que el GADU ya no la escuchaba. Miriam le contestó algo muy bonito:
Jehová Dios, tiene ángeles a los que les encarga miles de misiones pero, la misión de escuchar nuestras súplicas / plegarias, es solamente suya. No pierda la fe, sí la escucha.
Les decía en un inicio que me considero una mujer de señales. Siempre, por muy 'oscuro' que luzca el panorama, hay un rayo de luz que me indica que todo mejorará. Hay una estrofa en un verso de Facundo Cabral que creo vendrá bien citar ahorita:
Aunque tu sabes mi amor que cuando digo te quiero, es Dios que te embellece a través del amor y yo soy el encargado de tan bella tarea, es decir que cada vez que cuando yo te digo Te quiero, Él te dice “Te quiero”.
La vida o el destino, siempre nos juegan bromas. Esas bromas, son 'las señales' de las que hablo, en las que creo pero sobretodo en las que sé que siempre puedo confiar. Casi siempre sabemos el porqué aunque casi siempre también, lo ignoramos. Como que nos hacemos 'loquitos' y fingimos no saber el porqué.
Les decía que anoche andaba muy 'inconforme' con el GADU. Bueno, la inconformidad es desde hace mucho y no sólo por mi, ni por mi abue, Las Fieras, mis papás o 'la paz mundial'. No. Es por toda una vorágine de cosas, de ideas y sentimientos que no viene al caso mencionar.
La inconformidad me surgió creo que desde una noche previa a la noche vieja, quizás un par de noches antes. Me di cuenta esa noche que en caso de que mi mamá fallezca, me quedaré solita en el mundo. Eso y otras cosas, me tenían muy inconforme y, como siempre, le pedí a aquél, una señal.
Anoche llegué a casa, como les decía, prendí el televisor y estaba empezando una maravillosa peli, ésta. Creo que es la señal que necesitaba.
A veces, uno se olvida que el de arriba siempre escucha, siempre aguarda por y para nosotros. Nos ensimismamos tanto, que nos olvidamos de los demás, de la familia, de lo que importa. Buscamos y buscamos y buscamos tanto al GADU, que se nos olvida que nosotros, somos él en acción.
Se nos olvida también, que para estar bien con él, lo único que debemos hacer es estar bien con nosotros mismos. Estar sintonizados, en armonía con nuestro rededor, es el principio de la ansiada comunión, del ansiado misticismo que buscamos y buscamos y que nomás no recordamos que está ahí, en y con nosotros.
Hay veces que sentimos que no tenemos fe. Así me había estado sintiendo, por más que me empeñaba y trataba de pensar que todo estaría bien, veía y pasaban cosas que me demostraban lo contrario. Anoche, con la peli, entendí muchas cosas.
Buscar y buscar, hará que lo buscado, se nos niegue más. La impaciencia demora las cosas. La desesperación hace que no las veamos, que no las disfrutemos pues. La fe debe ser como el oro, brillante y fuerte, indestructible y valiosa. Como dice la canción,
Porque cuando más oscurece, es porque va a amanecer.
Así que, de ahora en adelante, he de tratar de mantenerme serena, fresca, ecuánime. Digo, si la vida me da la espalda pues... Le he de agarrar las nalgas! Así, NUNCA dejaré de dudar del GADU ni mucho menos, pasar de largo las tantas señales que pone a diario en mi camino.