- Fuerza desconocida que se cree obra sobre los hombres y los sucesos.
- Encadenamiento de los sucesos considerado como necesario y fatal.
- Circunstancia de serle favorable o adversa esta supuesta manera de ocurrir los sucesos a alguien o a algo.
- Consignación, señalamiento o aplicación de una cosa o de un lugar para determinado fin.
- Ocupación.
- Lugar o establecimiento en que alguien ejerce su empleo.
- Meta, punto de llegada.
El Diván de Shaulita
Lo que NUNCA le diría al loquero, aquí lo comento.
21 de octubre de 2011
¿Coincidencia o Destino?
5 de octubre de 2011
La Cerecita del Pastel.
Ya voy para allá, respondí.Sale, aquí te espero, respondió.
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18 de agosto de 2011
Pasiones De Bar, Parte II.
El auto huele a sexo, estoy dentro de ella.
Busco mi pantalón y ella, su bolso… Extiende su mano y me da las llaves de su auto mientras dice:
-Estoy sola, llévame a casa. Te diré cómo llegar-.
Tomo las llaves. Puedo verla retozar por el retrovisor. No ha hecho el más mínimo intento por cubrir su desnudez. Estira su pierna y me acaricia.
¿Eres soltera?
-Por esta noche y para ti, si si, claro que lo soy-.
Sigo conduciendo. Lame sus dedos, los pasa entre sus genitales.
Se retuerce, muerde sus labios, gime… Me está provocando... Un par de vueltas, unos cuantos semáforos y por fin… Hemos llegado.
Está desnuda. Extiendo mi mano, me hala hacia ella, se aprisiona de mi cuello, busca mis labios… La levanto, sube sus piernas a mi cintura.
-Llévame así, te quiero sentir cada instante de esta noche-.
Estás rica, ¿lo sabías?
Sólo sonríe.
-Anda, las escaleras están a tu izquierda-.
No resisto más. La pongo contra la pared. Estás ardiendo, le digo. Introduzco con rudeza mi falo.
-No resisto más, dame con fuerza-.
Esas palabras me han calentado más… Tomo su barbilla, cierra sus ojos.
Veo el placer que siente cuando la toco, cuando me siente en sus entrañas. Su cálida vagina me está teniendo otra vez…
-¿Las llaves, las llaves? -
Están conmigo, tranquila.
-Hay que subir estas escaleras, mi apartamento es el primero-.
No creo que nunca lo hayas hecho con un extraño, eres muy caliente, ¿lo sabías?
Asiente con la cabeza, muerde sus labios, sus contracciones me estimulan más de lo debido...
-Qué rico te vienes Rey-.
No veo la hora de entrar y cogerte de todas las formas posibles.
-Es aquí pero no, no me bajes, no la saques. Dame mis llames-.
Date prisa, no puedo contenerme más…
-Si, eso hago-.
Oigo el clic de la perilla abriéndose… Estamos dentro, empuja la puerta y con la mano, busca el interruptor de luz, no lo alcanza. Al estirarse se pegó más a mi, su pezón quedó en mis labios.
Camino a tientas, entre penumbra.
Veo un interruptor y lo prendo, llegamos a la cocina. Hay una isla. La recuesto sobre ella. Me tiene en lo más profundo de su ser… Me echo para atrás y salgo llevando su mano a mi falo. Está empapada, enormemente crecida por a la excitación…
Esta noche te voy a coger hasta que tú me detengas.
Camino alrededor de la isla, tomo sus tetas.
-¿La estás disfrutando Rey?-
No respondo. Reconociendo el lugar veo una escalera.
Supongo habrá un segundo piso, ¿verdad?
Así es, hay una terraza espectacular,
¿quieres ver? –Responde lamiendo mi falo-.
Camino a sus piernas y las jalo, la penetro. Me libero de ella. La tomo por la nuca, acaricio sus tetas, están durísimas, está ardiendo. Me desafía al pedirme que la tome con fiereza, que no me detenga. No sé cómo pero se me ha escapado… La oigo a lo lejos diciéndome,
-Encuéntrame en la terraza-.
Estoy vuelto loco, la deseo tanto… Los cinco escalones se me hacen eternos. No la encuentro.
-Anda, sigue, estás cerca-.
La oigo guiarme… Me la estoy jalando, no quiero perder para nada mi excitación. Por fin. Un enorme ventanal lleva a la terraza.
La puedo ver desnuda recargada en el balcón. Está recorriendo su silueta para mi.
-¿No me encontrabas? Parece que alguien está alegre de verme. No sabes lo rico y caliente que lo tienes-.
Me dice mientras me toca.
La beso de pies a cabeza.
Me pierdo en sus labios, lamo su clítoris, meto unos dedos a su vagina… Sabe deliciosa…
-Métemela, qué esperas? No tenemos toda la noche-.
Estás sola, ¿no?
-Anda, métemel…Ahhhh-.
¿Así te gusta? Le pregunto.
Sus brazos la soportan en el balcón, sus piernas rodean mis nalgas y mis manos, masajean su fenomenal trasero.
-Te siento duro, duro, duro…-
Dice con voz entre cortada. Me caliento más. Con mis manos en sus nalgas empiezo a balancearme y a hacer que se balancee sobre ese balcón, la cojo con fuerza una y otra vez, una de mis manos la suelta y busca su cuello. Lo aprieto más fuerte. Ella gime, grita. La estoy cogiendo con mucha más fuerza que antes, siento como sus nalgas golpean contra mis piernas y la empujan subiéndola más al balcón. No se suelta, se asoma al vacío, el miedo de caer la está calentando más. Se la sigo metiendo…
-Así, así dame Rey, así, así…-.
Me la pide mientras gime.
Me calientas mucho reina.
Siento como entro hasta adentro. Siento cómo se vienes sobre mi… Escucho sus jugos recibir mi verga… Mi mano en sus nalgas se posiciona y mi dedo medio busca su culito. Lo encuentro, lo presiono. Se le escapa un grito que yo ahogo apretándote el cuello. Mis dedos buscan sus labios. Los succiona, los deja mojados. Los bajo a sus nalgas, cambio de mano. Busco su cuello y mis dedos húmedos su ano. De golpe lo penetran, no juguetean, sólo se introducen con fuerza, primero el medio, hasta adentro, haciendo pequeños círculos lo abro. El índice flexionado se comienza a estirar entrando en su culo hasta adentro; y en esa posición me quedo parado firmemente y no dejo de balancearla hacia adelante, dejando que mis dedos salgan un poco de su culo y mi verga entre hasta al tope de su vagina, sólo para empujarla hacia atrás dejando que mis dedos entren completitos mientras mi verga se sale de su vagina…
Sus ojos cerrados, apenas abre la boca como queriendo gritar, pero sólo respira aceleradamente. Mi mano aprieta su cuello. Sus gemidos son mudos. Sus pezones, están parados, duros.
Me encanta ver cómo gozas mi cogida.
Abre los ojos, apenas puede sonreír. Con voz pausada me ha pedido la coja hasta que la deshaga. Sólo sonrío.
¿Te gusta cómo te estoy cogiendo?
Responde moviendo su cabeza. Me mira y gime, he acelerado el paso. Comienza a respirar más rápido, le encanta sentirme en su culo y vagina al mismo tiempo. Yo crezco y respiro para controlarme.
La siento venir, estira los brazos y se detiene, deja de balancearse. Se arquea, sus contracciones aprietan mi falo, mis dedos. Grita, su piel se eriza cuando aprieto su garganta. La suelto acaricio con la punta de mis dedos sus pezones, dobla su cuerpo, aprieta sus piernas, me salgo.
Sus pies tocan las losetas frías, sus rodillas se doblan en el piso, se sigue arqueando.
Con una mano me agarro la verga, ella alcanza a abrir sus piernas, está recostada sobre sus hombros…
La penetro y pregunto si quiere seguir con la diversión. Descansa su cabeza sobre su hombro derecho. Sólo sonríe. Me dice que se quiere quedar así. No hay prisa, le he dicho. Dice que si.
Son ya las 0300 AM. Abre sus ojos y busca mis labios. La abrazo un segundo, acaricio su espalda, trato de juntar su cabello. Susurra a mi oído lo bien que la he cogido. Se aleja de mi.
¿Te gustaría saber cómo me llamo? –he preguntado-.
¿Para qué? –responde altiva-.
Se levanta, la veo alejarse. Ese genial culo. Escucho una puerta abrirse.
-¿No vas a venir?-
Es ella, es ella y me llama.
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6 de agosto de 2011
Pasiones De Bar, Parte I.
Es la primera de cuatro partes, todas ellas, se desenvolverán en la misma noche. Espero disfruten todas.
Estamos entre el tumulto de gente, pretendemos llegar a la barra del bar. Es la 0100 AM. Entre tanta gente que es imposible caminar, el calor es insoportable. Necesitamos llegar a la barra, queremos un trago. De repente siento cómo te aproximas a mi cuerpo… Volteo, eres tú. Me haces señas de que es imposible no pegarte a mi, te sonrío con fastidio, sigo mi camino… Siento nuevamente un roce, no puedo hacer nada. Estás rozando mis nalgas, lo haces deliberadamente. Sólo volteo y te miro con desdén…
Sigo mi camino, eres insistente… Ahora no sólo es tu cuerpo sino que una de tus manos, toca mi muslo derecho. Seguimos andando, te siento más cercano y, por alguna extraña razón, me está gustando. Te siento más… Me echo hacia ti y tomo tu mano…
Estamos dejándonos llevar por el tumulto, siento algo crecer en ti mientras que llevo tu mano debajo de mi blusa. La barra se ve cerca, escasos metros nos separan cuando de repente, volteo y busco tus labios… Te digo que, llegando a la barra, pidas dos Tom Collins, una vez que te los den, busques el final de la barra, ahí encontrarás una puerta que te saca del antro y al pié de ella, mi auto azul estará esperándonos…
Te sorprende lo que acabo de decir pero, te sorprende más que tome tu mano, y la conduzca debajo de mi falda. Sientes mi tanga empapada, pego mis nalgas más y más a tu creciente hombría... Volteo y sólo sonrío mientras que tú, me miras fijamente mientras tratando de sentirme más…
Caminamos casi pegados, voy más a prisa, vuelvo a voltear y mi mirada te calienta, me acerco a tu oreja izquierda y te digo,
Te espero donde te dije… Me despego de ti y desaparezco…
Me aparto de ti y veo que haces con diligencia lo que te he pedido, tomo tiempo para dejar llegues a mi auto. Te veo salir. Voy agitada a tu encuentro. Salgo a mi auto y estás ahí, titubeando en si haces o no lo correcto. Miro tu pantalón, es inevitable perderlo de vista...
Sonrío y juego con las llaves en mi mano mientras que con la otra, me alboroto la melena. Hago sonar la alarma, el auto está abierto. Miro a ambos lados, salen unas personas del antro. Me agacho frente a ti, puedes ver mis senos desde donde estás. Estoy disimuladamente bajando mi tanga. Me incorporo y tengo la tanga sólo en la pierna izquierda. Me ves y desabrochas tu pantalón... y yo, me deshago de mi tanga. Dos pasos y la he dejado en el suelo, me invitas a entrar al auto. Sentimos gotas en la frente, comienza a llover...
Nos miramos fijamente, apenas y podemos creer lo que está a punto de suceder. Permanezco inmóvil y tú, delicadamente rozas mi piel con la yema de tus dedos. La lluvia aprieta y tú contemplas mis senos a través de la blusa empapada por la lluvia. Mis rizos se han esfumado, escurriendo agua. Me limpio la cara y pregunto sí piensas quedarte ahí. Me miras y te acercas, aferrándote a mi cintura. Empiezas a besarme y yo, te toco con desenfreno, me acomodo a tu virilidad, a tientas abro mi auto y sin despegarnos, vamos entrando…
Te acomodas en el asiento trasero. Yo, me inclino en la puerta del auto para que puedas apreciar mis senos que ha revelado la lluvia. Entro al coche, me siento sobre ti, siento tu pantalón a punto de reventar mientras que no dejas de ver mis pezones a través de mi blusa, acompañas con tus dedos el agua que recorre mi cuerpo… Me estiro y cierro la puerta, los vidrios se empañan...
Bajas por completo los tirantes de mi blusa y me despojas de ella.
Tomas mis senos y sientes mis pezones responder. Sigues mi silueta con tus manos… Bajas hasta mis piernas que te envuelven, tiras de mi falda y yo, me levanto para dejarla salir. Te ayudo con tu cremallera. Siento mi piel tocar tu erección, tu calor... Recorres nuevamente mi torso, te concentras en mis senos, las aprietas y llevas a tu boca, sin querer me muevo sobre ti. Te siento crecer en mi…
Bebes de mi pecho, me muevo hacia adelante y atrás, en círculos y de vez en vez, cabalgo en ti. Cada beso es entrecortado por un gemido mío, otras veces por un susurro que apenas escuchas, apenas oyes cuando te digo que la tienes riquísima...
De repente, sin dejar de moverme, separo tu rostro del mío, tomo una de tus manos y la llevo a mi clítoris, echo atrás mi cabeza y tomas mi cuello, lo presionas un poco, sabes que la asfixia intensifica el placer... Alcanzas a oír que te digo que siento un chorro de placer venir...
Me jalas con violencia, sujetas mi rostro y así, sin bajarme de ti, vas de a poco acomodándome en el auto, tendida en él. Subes mis piernas a tus hombros, me arqueo de tanto placer. Te sujetas de mis senos. Te siento cada vez más grande, siento que voy a explotar, sientes que mi explosión está a punto de llegar, siento que tu sexo no se puede contener...
Me libero de ti, me quiero acomodar y te reincorporas, te sientas en medio del asiento, tomas mi mano y me halas, me invitas a estar sobre ti. Paso mis piernas sobre las tuyas, mi cuerpo queda inclinado entre los asientos delanteros, tomas tu miembro, está mojado de mi venida. Me levantas para entrar. Lo haces sin ningún problema. Arqueo mi espalda, me sujeto de los asientos, me echo hacia atrás... Comienzo a cabalgarte.
Tus manos sobre mi espalda me clavan las uñas, luego van a mis senos y aprietan con fuerza. Presionas mis pezones entre tus dedos. Me halas hacia ti… Mis senos acarician tu pecho mientras tus manos guían mis nalgas. Me aprisiono de tu sexo. Echo hacia atrás mi cabeza. Tomas mi cuello, lo presionas mientras sigo moviendo mi cadera sobre tu sexo. Se me escapa un gemido. Una de tus manos, toma mi melena, la halas con firmeza mientras que, tu otra mano, va a mis nalgas y tu ágil dedo, busca mi ano…
Mis movimientos son correspondidos con ávidas embestidas. Mi cara descompuesta, susurras que te gusta verme venir. Mis gemidos mudos, tu dedo está más dentro de mi, te digo que siento venir, me la sigues metiendo y yo moviéndome para intensificar el placer… Doy un grito, das otro… Puedes ver mi rostro y sentir las contracciones de mi vagina anunciando mi venida…
La estás gozando, te pido que no pares… Abro mis ojos y encuentro tu mirada en el retrovisor… Me preguntas si me ha gustado… Apenas y puedo dar un si... Entre gemidos y gestos llenos de placer, te digo que es la primera vez que me cojo a un desconocido...
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17 de julio de 2011
Soledad.
Las 2351 horas marcaba el reloj de su ordenador. El celular mudo, el teléfono de su casa ocupado. En su vida no había nada ni mucho menos, nadie que la acompañara. Soledad era su nombre. Soledad era su fachada.
¿Qué se puede hacer en una noche de sábado lluviosa como ésta? -pensó-. Claro, no queda más que hacer un post -se respondió-.
¿De qué podré hablar? Claro, de la soledad. Para empezar, habría que definir un poco qué es soledad, se planteó. Acto seguido, introdujo en el buscador la palabra punzante que día a día, hora tras hora, la acompañaba, la atosigaba, la cubría casi como una segunda piel.
Soledad:
1. Carencia voluntaria o involuntaria de compañía.
2. Lugar desierto, o tierra no habitada.
3. Pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo.
4. Tonada andaluza de carácter melancólico, en compás de tres por ocho.
Entonces, luego de hallar dichas definiciones, pensó:
No es que carezca voluntaria o involuntariamente de compañía sino que... Soy una bailarina que se goza bailando consigo misma.
29 de junio de 2011
Cómo reparar un corazón sin sufrir en el intento.
A mis dos mujeres más preciadas y a mi adorado atormentado, recuerden que nada es eterno ni siquiera, la muerte.
Todos en algún momento de nuestras vidas, hemos pasado por una bella etapa de enamoramiento. Si si, bella etapa. Ésa en la que todo nos parece bonito, oímos por doquier el canto de las aves, las flores nos huelen mejor, los ojos nos brillan al máximo, los placeres se intensifican, dormimos como bebés, en el trabajo rendimos un 1000 por ciento y un sin fin de situaciones más. Sin embargo, este bello proceso no dura para siempre. Recuerda, lo bueno nunca es eterno. Si si, mal plan realmente.
Existen varios tipos de amores, creo yo. El primero que podrá citar, es aquél que es mero amor platónico y podrán pasar miles de años y podrás conquistar al mismísimo Brad Pitt, en caso de las chicas, o a la mismísima Angelina Jolie, en caso de los chicos, y siempre siempre, seguirás enamorado de dicha persona. Este amor es el menos nocivo. Digo, siempre existirá el riesgo de que algo suceda y que ese ‘endiosamiento’ del cual sufres, desaparezca y veas por fin, tal cual es a la persona en cuestión. No te preocupes, dicho desencanto no causa ceguera ni infartos ni mucho menos, dolor. Al menos no uno insoportable.
El segundo, es aquél que viene acompañado de un gran rapor. Es ese mismo rapor, el que hace que tus endorfinas se eleven y la adrenalina recorra tu ser y que, te enamores en un santiamén. Lo bueno de este tipo de amor es que como llega, se va. No es que sea mera pasión pero, principalmente se vive de ella y, cuando sabemos ser inteligentes, no permitimos que ésta nos maneje y podemos apartarnos cuando la relación, ya no prospera. Se dan casos, me han contado, en los que es prácticamente imposible apartarse de una relación así. Es decir, te dejas de la persona, andas con otra, vuelves con la anterior, sigues con la actual, dejas a la actual, sigues con la anterior y así sucesivamente.
El tercer tipo de amor, se parece un poco al platónico con la diferencia de que en éste, sí hay, más bien, hubo algo. Es aquél al que le añadimos y aludimos cualesquier tipo de ‘y si hubiéramos hecho esto’ ‘y si hubiéramos dicho aquello’, ‘y si ni nos hubiéramos conocido’. Éste, según mi juicio, es un poco de alerta. Digo alerta porque algo en la vida hace que nada de eso que piensas, se haya concretado y por ello, entran en la categoría de los amores de ‘y si hubiera…’. Las cosas no pasan porque si y tengo la firme convicción de que este tipo de amores pueden ser más que dañinos para quien los viva y es por eso que se presenta la constante y atenuante circunstancia del ‘y si hubiera’ y, para beneficio nuestro, terminamos con un triste, pero atinado, amor del tipo ‘y si hubiera’.
El cuarto tipo de amor, es el que le profesas a la persona de tu vida. No todas las personas somos iguales. Gracias al cielo que no es así. Siempre habrá alguien con el que te sientas mejor, podrás haberte casado con el amor de tu vida pero puede ser que no sea la persona de tu vida. La persona de tu vida, es aquella con la que no necesitas siquiera decir un, ‘no me gusta porque…’, porque esta persona, sabe que no te gusta y las veinte razones del porqué no te agrada algo. Es algo así como que un gran amigo pero con la ventaja de que te atrae todo de él y que quieres estar siempre con él. Cuando terminas con alguien de esta categoría, suele haber mucho dolor. Hasta dolor físico tienes, me han contado. Es un amor que te acompañará siempre y que siempre, recordarás con gran alegría.
El quinto tipo de amor, el amor de tu vida. Éste, es el más peligroso. Llega en la presentación que menos hubieras imaginado podría llegar y en el momento menos oportuno incluso me han contado, llega cuando ya dabas todo por perdido. De la noche a la mañana, te sientes como un idiota. Todo te hace sonreír, a todas las canciones que escuchas, les encuentras ‘el chiste’, las horas se te hacen agua al lado de la persona en cuestión. Quieres estar toda tu vida unida a esta persona. Al despertar, ese aliento panteonero, te parece de lo más sensual. Adoras incluso las molestas flatulencias y justificas el hecho de que a veces prefiera estar con sus amigos que contigo. Cedes ante una cartelera de cine, ante salir o quedarse en casa un fin de semana. Ayudas con los trates de la cena, mandas, o recibes, flores, regalas sonrisas por doquier, a las 5 de la mañana le hablas sólo para escuchar su voz o para decirle lo bien que te hace estar entre sus brazos. El sexo se convierte mágica y sorpresivamente en poesía. Por fin, haces el amor.
Antes de continuar, quisiera añadir un tipo de amor más. El desamor de tu vida. El desamor de tu vida es aquél desamor que vas a llorar y a sufrir todos y cada uno de los días que te resten por vivir. Habrán días buenos, habrán días mejores, incluso habrán aquellos en los que ni siquiera recuerdes que ese dolor existe. Habrá días en los que la melancolía te asalte y que añores un poquito esa época en la que eras ‘feliz’ y habrá otros en los que el dolor sea insoportable pero, qué crees!? De amor nadie se ha muerto, bueno, dicen que Carlota se murió de amor cuando le fusilaron a Maximiliano pero, no es un hecho comprobable así que, mientras son peras o son manzanas, son puros chismes y déjame te reitero, de amor nadie se muere.
Si tienes la mala suerte de que el amor de tu vida se vaya de ti, es casi seguro que se convierta en el desamor de tu vida. Si si, no soy nada alentadora pero, no voy a decir que es ley de vida sin embargo, es parte del caminar por la misma y de los pequeños baches que debes superar.
Sobreponerse a una ruptura amorosa no es fácil. Sea cual sea la razón, un engaño, o varios, hastío, cambio de ciudad, intensidad de sentimientos, visiones distintas de la vida, que el amor se le acabe a la persona que está contigo, que te sientas oprimido por la relación… La razón que sea, no es nada fácil empezar de cero.
Se requiere principalmente, de mucho amor propio. No voy a decirte que nunca más lo busques porque, si bien es cierto no es imposible, tampoco lo es que nunca jamás, quieras volver a saber de él. Has de cuenta que un desamor, es algo así como un brunch dominical en el que no vas a encontrar los típicos chilaquiles o el pozole, no. Vas a encontrar, la ira, el coraje del malo y del que te permite seguir adelante, las ganas de que vuelva, la tristeza, el dolor, la alegría de que se haya ido, la esperanza de que recapacite y vuelvan, las ganas de ser otra persona, el dolor en el corazón… Las tazas de amargura vueltas lágrimas. Los escalofríos por la noche. Las pesadillas al despertar, la falta de ganas de seguir vivo, de luchar.
No te dan ganas de nada, es natural. Se vale de hecho. Es un duelo. Pierdes a alguien importante. Aun cuando luego de que hayas disfrutado de todo el brunch de sentimientos y estés preparado ya para el postre que es el del perdón y que hayas decidido ser su amigo, es alguien a quien perdiste ya que nunca jamás, lo vuelves a ver de la misma manera.
Cuando te rompen el corazón, es común que te aferres a que la persona volverá, a que todo iba bien en la relación, a que los dos eran felices, a que nada le faltaba, más sí le sobraba, a tu lado. Es común porque sólo te centras en pensar en lo bueno y lo bonito de la relación. No te detienes a pensar en los momentos aquellos en los que discutieron por una trivialidad como es, el shampoo que comprarían o cuando discutieron porque no te quiso besar delante de sus amigos, o cuando por error, te presentó con sus amigos con el nombre de su ex. También olvidas aquella vez en que llegaste a casa con todas las ganas y alegría porque sabías que ahí estaría para cenar juntos y éste, nunca llega a dicha cena. Olvidas que te mentía, que discutían, que la pasión se había marchado, que los sueños ya no los compartías. Olvidas también, que antes de que te pasara, vivías y te enfrascas sólo en lo que hacías en pareja, te olvidas de tus amigos porque por alguna extraña razón, permitiste que tu círculo de amigos fuera el mismo que ella, o él, frecuenta. Dejas de ir al gimnasio por no encontrártelo, o encontrártela.
Te culpas una y otra y otra y otra vez de lo sucedido. Y si, sí tienes la culpa pero no de la manera en que lo piensas. Tienes la culpa porque sólo te martirizas pensando en lo bonito y olvidas todo lo malo. Todos nos enojamos y todos nos hacemos la vida de cuadritos, será el amor, o desamor, de tu vida pero, también tiene ‘lo suyito’ y de vez en vez, te lo dejaba ver.
Ahora bien, ¿cómo sobreponerte a una pérdida de ese tamaño?
Todos nos hemos hecho esa pregunta, todos hemos sufrido desengaños, traiciones, rupturas y un sin fin de desenlaces más y siempre, nos preguntamos qué va a ser de nosotros ahora que estamos fuera de dicha situación, verdad!? Y a poco no te pasa que, cuando menos te das cuenta, vuelves a reír y a disfrutar cosas que ya no disfrutabas. El tiempo pasó y ni cuenta te diste y realmente no hiciste nada mas que dejar que el tiempo pasara.
Yo creo, estoy convencida de hecho, que cuando se trata del amor de tu vida y que éste se convierte en el desamor de tu vida, no hay nada que lo cure. Es como cuando fallece tu madre, padre, hermano, amigo… Es lo mismo. Es un dolor que no se va, no se quita, lo llevas siempre, no te sobrepones. Aprendes a vivir con él, a no hacerle caso. Aprendes a tener días buenos, días mejores, días incomparablemente radiantes, días melancólicos, días malos y días pésimos. Días en los que sólo respirar, duele.
Es todo un proceso, habrá quienes requieran terapia médica, habrá quienes decidan enfrascarse en el trabajo, en el ejercicio, en la comida, en el sexo desmedido y sin compromiso, en viajar, en plantas, en escribir, en leer, en derrochar, en jugar, en beber, en drogarse, en dormir, en sus mascotas… Qué sé yo. Es tu proceso, tu dolor, tu duelo y todo, absolutamente todo, se vale. Cada organismo pero sobretodo, corazón, es distinto y sana a su tiempo, a su ritmo.
No te pienso dar la fórmula mágica para superarlo puesto que yo aun no he conocido al amor de mi vida sin embargo, ya me ‘desenamoré del hombre de mi vida’ y pues, sufrí mucho. Lo que aprendí es que son batallas que se libran por días y pues, así me repuse, de un día a la vez.
Para poder escribir este post, pedí ayuda a varias personas y, quisiera compartirles las quince maneras que harán que tu duelo, sea más ligero y que te permita vivir de a uno por uno, paso a pasito, día por día. Recuerda que es una batalla que se libra cada 24 horas.
1.- Haz limpieza a tu armario. Si si, como la canción. Saca todo aquello que te recuerde a ella, o a él. Guarda en una caja todos sus obsequios, oculta en una carpeta sus correos, sus mensajes a tu celular, las fotos que tengan juntos ocúltalas. El perfume que te decía le encantaba olerte no lo uses. Mételo todo en una caja, séllalo de manera tal que, no puedas abrirla ni en un millón de años. De alguna manera, enterrarás parte de tu dolor con esa caja.
2.- Escucha música alegre, reguetón si es posible. No recurras al desgastado recurso de poner canciones de dolor, no. Se trata de avanzar, no de estancarse ni mucho menos, retroceder.
3.- Aunque no tengas ganas de nada, intenta arreglarte un poquito más de lo normal. A veces, vernos en el espejo con una buena pinta, nos ayuda a creernos eso de que todo está bien y que, nada pasa ni agobia a nuestro corazón.
4.- Practica deportes al aire libre. Los deportes nos hacen generan endorfinas las cuales, nos hacen sentir bien y, si le añades el beneficio de hacerlo al aire libre, le añades también la oportunidad de oír los cláxones de los coches, las respiraciones de otras personas, oler las cacas de los perros de los que caminan en ese parque al que estás yendo. Te despejas, te ‘oreas’, te distraes completamente.
5.- Acepta un nuevo proyecto laboral. Para algunos, la época de dolor nos hace más creativos y para otros, nos sirve mantenernos ocupados para no entristecernos más. Lo que quiero decir es que, mantengas tu mente ocupada.
6.- Sal a donde sea que te inviten. Si no te agradan mucho las personas que te invitan, ni modo, a hacer mutis y salir. El menor tiempo posible que tengas para estar solo, es mejor.
7.- Cómprate una libretita. Anota todo aquello que recuerdes de la relación, malo y bueno. Si la nostalgia te acosa, dale una leidita donde lo abras y, si es algo que te haya causado dolor, arrancas la hojita y la quemas. Verás que el dolor va a ser menos.
8.- Consiéntete y tómate esas vacaciones que desde hace como tres años, planeaste. Y si no planeaste nada y no tienes mucho dinero, vete a ver a tu tía Dagoberta de Acutzingo total que, aun cuando te encierres en otra casa, el aire que respirarás no estará viciado y, te desintoxicará.
9.- Ten sexo casual. A veces se nos olvida que no sólo para aquella persona que estamos queriendo dejar atrás somos atractivos. Sólo ten cuidado, digamos que no lo consumas en altas dosis porque, puede ser contraproducente.
10.- Sal de compras. Si si, renovarse o morir. No necesariamente tienes que traerte todo el almacén ni mucho menos, tiene que ser para ti pero, podrías comprar las cortinas esas que te encantaron o bien, el taladro ese que quieres desde hace años. Hacer mejoras en tu hogar, sin duda te ayudará.
11.- Come pastel, chocolates, dulces, galletas. Todo lo que tenga azúcar, te dará energía y esa energía, te servirá para salir de tu letargo a distraerte.
12.- Cómprate una planta. Necesitas enfocar tu atención en otra cosa. Las plantas son hermosas y de alguna manera, contribuyes a que el planeta tenga un poquito más de oxígeno. Recuerda, además de distraerte, absorberá toda esa mala vibra que vienes arrastrando.
13.- Si quieres reposar tu dolor como si fuera gripa, hazlo. Sólo ten en cuenta que el reposo no debe ser mayor a 24 horas. En esas 24 horas que destines a reposarlo, llora, grita, patea, golpea, rompe, quema, arranca, entierra, esconde, desaparece, pierde todo aquello que te haga sentir dolor. No te preocupes, puedes reposar cuantas veces te sea necesario siempre y cuando, no lo hagas de manera consecutiva es decir, no se valen 48 horas de reposo continuas.
14.- Sal a rockear intensamente. Por favor, no vayas a un karaoke y pidas canciones de dolor eh!!! Sal de juerga, brinca, canta, coquetea, corre, ríe, grita, baila, échate unos alcoholes… Verás que aun cuando no tengas muchas ganas de socializar, llegando al antro de ambientarás y… ¡La pasarás de pelos!
15.- Ninguna de las anteriores va a funcionar si tú decides adoptar el papel de víctima y de mártir. Recuerda que TODO es cuestión de ACTITUD y si optas por tenerte lástima, te va a llevar más tiempo salir del bache. No hay culpables ni mucho menos víctimas. Son ciclos, procesos, vivencias, épocas, experiencias y, como todo, debe tener un inicio, un desarrollo y una conclusión. No te atormentes más de lo necesario es más, ni siquiera es necesario atormentarte porque ya haya acabado.
Hay una última recomendación que quisiera darte. Ésa viene todita de mi y es muy sincera. Claro que, funcionará sí sólo si, la haces con la más grande humildad. Confíale tu dolor al GADU. Él, sabrá qué hacer con él.
Realmente para sobreponerte a una ruptura, no hay una fórmula ni receta de farmacia. Es cuestión de tiempo y de que hagas un poquito de retrospección. Tu actitud sobretodo, marcará una diferencia enorme entre seguir sufriendo o dejarlo ir. Hace poco leí por ahí que alguien nos pertenece luego de que lo dejamos ir. No es malo ponerse nostálgico, para nada. Lo malo es quedarse ahí y decidir no avanzar. Así que, tú decides cuánto tiempo lo retienes, sufres y sigues sin avanzar.
Recuerda que hay una vida hermosa afuera y que no puede esperar a que tú, decidas dejar de sufrir ya que, te reclama en ella y reclama que, vuelvas a reír y, por si fuera poco y para tu beneplácito, no estás exento de volverte a enamorar así que... Anda ya, ¡a vivir!
Gracias a los que me ayudaron para la elaboración de este post. Son muchos y… ¡Ustedes saben quiénes son!
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25 de mayo de 2011
Tiempo.
Time is what prevents everything from happening at once. John Archibald Wheeler
2. m. Magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro. Su unidad en el Sistema Internacional es el segundo.
Todos, absolutamente TODOS, tenemos años de 365 días, meses de 31 días, semanas de 7 días, días de 24 horas, horas de 60 minutos y minutos de 60 segundos.
Con todo mi cariño porque sé que cuando lo leas, sabrás a qué tiempo me refiero.
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